La decisión

Hola, he abierto este blog para contar mi experiencia sobre mi intercambio de estudios en Shanghai (China) y aunque con un poco de retraso puesto que ya llevo unos días en Shanghai, me gustaría empezar a contar la aventura desde su inicio, para que no pierda su esencia.

Durante el curso 2011-2012 estudié un Máster Internacional de Dirección y Organización de Empresas (IMBA) en la escuela de negocios Fundesem ubicada en Alicante, fue allí donde salió a relucir por primera vez el nombre de Shanghai. Todo empezó allá por el mes de Diciembre-Enero cuando vino Pablo Ferreirós a explicarnos las condiciones para realizar un intercambio durante un cuatrimestre.

Las opciones eran diversas, empezando por USA, pasando por toda Europa y acabando en Shanghai. Al principio tengo que reconocer que me sentí atraído por Estados Unidos, supongo que tantas películas americanas han creado en nosotros un interés especial en ese país. Sin embargo, la ciudad de destino era Conway… exacto, nadie sabe donde está eso. Vamos a ubicarlo un poco en el mapa.

Conway pertenece al estado de Arkansas, así sin ningún dato extra tampoco tiene mala pinta, pero el problema empieza cuando empiezas a preguntar un poco sobre la ciudad. Según nos contaron, la ciudad más cercana es Little Rock, que tampoco es gran cosa. Por lo visto, las distancias allí son tan grandes que lo primero que tienes que hacer al llegar es comprarte un coche, porque no puedes ni ir al supermercado sin él. Eso sumado a que allí la ley seca es una realidad y a otras leyes no muy avanzadas en el tiempo, hace que te replantees si realmente esa es la experiencia que quieres vivir en USA.

Europa era otra opción, las ciudades ofertadas en Europa no estaban mal, pero ninguna era una gran capital como Londres, Berlín, París, etc… Y pensándolo, tras haber estado barajando la posibilidad de vivir en Estados Unidos, parece que las opciones en Europa se quedaban un poco pequeñas. Más si piensas que con Ryanair puedes volar a cualquier punto de Europa cuando te apetezca.

Obviamente estas deducciones son muy subjetivas, ya que sino todos mis compañeros habrían elegido la opción de Shanghai, y no ha sido así. Si no me equivoco Pilar, Abdel y Katy (compañeros del máster) van a ir Burdeos. Pero bueno, el caso es que más o menos las demás opciones fui descartándolas hasta quedarme con Shanghai.

China es un país emergente donde se encuentra centralizado la producción mundial. Con la crisis norteamericana y europea ha ido adquiriendo protagonismo y está llamado a ser una de las grandes potencias mundiales, sino lo es ya. A pesar de que Shanghai no es la capital si que es una de las ciudades más importantes del país, siendo considerada como la capital económica de China con una población de 23 millones de habitantes.

Experimentar durante un cuatrimestre la vida en China, el idioma, la cultura, cursos de chino además de algunas asignaturas sobre business en China, era una oportunidad que nos aportaría experiencia vital tanto personal como profesionalmente.

Por todos estos motivos, a la hora de la selección de destinos, mi primera opción fue Shanghai, al igual que la de Juliana (compañera en el IMBA) y Alex (estudiante de MBA en Fundesem, pero que por aquel entonces no conocía). Alessandra (compañera en el IMBA) también eligió Shanghai, pero para ir en el segundo cuatrimestre, nosotros elegimos el primer cuatrimestre.

Tengo que reconocer que en el momento en que me confirmaron que una de las plazas para China era mía, me entró un poco de vértigo (por no llamarlo de otra manera), y empezaron a aflorar las dudas. La lejanía del lugar y el choque cultural son factores que cuando la idea empieza a coger forma, toman cierto peso. Sin embargo, en esta fase conté con la ayuda de Juanjo (el primo de mi madre). Juanjo lleva muchos años viviendo en Hong Kong, está casado con una mujer de nacionalidad China y tiene un hijo de unos 10-12 años. Me puse en contacto con él para exponerle mi situación, y su contestación no dejó lugar a dudas. Sus palabras de ánimo me ayudaron a reafirmarme con la decisión tomada.

Tres días antes de que se cerrara el período para entregar toda la documentación, entró en juego Lauren (compañero del IMBA y por aquel entonces ya considerado como amigo). Lauren había elegido ir a Conway (USA), aunque estaba gestionando un intercambio en Nueva York al mismo tiempo. Justo en la fecha mencionada la opción de New York se desvaneció para él. Fue entonces cuando con ayuda de Juliana y Alessandra decidió realizar el intercambio en Shanghai. De prisa y corriendo me pidió ayuda con el papeleo y entró en el proceso.

El proceso aunque un poco largo y en ocasiones confuso no debe asustar a nadie, es simple papeleo: pasaporte, fotografías, cartas de recomendación, cartas de invitación expedidas por la universidad de destino, etc… para finalmente llegar a una de las partes más importantes: el visado. Nosotros para tramitar el visado utilizamos una agencia de viajes en Alicante. Simplemente llevando toda la documentación y tras el abono de las tasas, nos tramitó el visado para poder entrar en China en calidad de estudiante.

Mucho tiempo antes de que el proceso burocrático acabara, Juliana, Lauren, Alex y yo decidimos comprar nuestros billetes de avión. Tras contrastar precios e itinerarios, decidimos comprar los vuelos con British Airways. Esta compañía nos ofrecía salir directamente desde Alicante a un precio inferior comparado con el resto de operadoras. Finalmente, compramos el billete de ida para el 30 de Agosto con escalas en Madrid y Londres, pero todo operado por British, lo cual nos daba la comodidad de facturar directamente en Alicante a destino.

El billete de vuelta ya fue un tema más discutido. Supuestamente el curso lo acabaríamos el 20 de Enero, pero la residencia teóricamente se pagaba por meses completos, por lo que para aprovechar al máximo nuestra estancia en Shanghai íbamos a coger la vuelta para el 31 de Enero. Sin embargo, algún iluminado, no recuerdo exactamente quien (Lauren o Alex), investigando por internet descubrió que el fin de año Chino era el 9 de Febrero. Esto llevó a la deducción “lógica” de que para una vez que íbamos a estar viviendo en China y estando tan cerca de la fecha de vuelta, pues ya mejor quedarnos y vivir esa experiencia también. Por eso nuestro billete de vuelta a España tiene fijada la fecha del 11 de Febrero de 2013.  Ya veríamos donde vivir durante esos 11 días.

Finalmente y tras esta larga introducción, conseguimos nuestros visados. La cuenta atrás para nuestro viaje había comenzado!!!

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