FINALMENTE CHINA!!

Vamos dejar de andarnos por las ramas de una vez por todas y hablar finalmente de lo que sí interesa, CHINA.

Ya hace tres semanas que llegamos a Shanghai y las experiencias vividas no son pocas, buenas, no tan buenas y alguna que no hacía falta, pero bueno, sin éstas últimas esta aventura no supondría ningún reto, ¿no es así?

Tras nuestro periplo en Londres al día siguiente embarcamos rumbo a Shanghai, por delante 10 horas de vuelo.  Las dos últimas se hicieron un poco pesadas sobre todo por un dolor de cabeza que hizo acto de presencia mientras dormía, aunque supongo que a eso contribuyó el gin-tonic que nos tomamos en la cola del avión sumado a la pastillita para dormir. Lo sé, fue un error, pero no me arrepiento. Gracias a ese gin-tonic hicimos nuestro primer contacto en Shanghai, Eduard,  un chico francés muy simpático que llevaba viviendo en Shanghai seis meses con su novia. Estuvimos hablando con él un buen rato, aunque más que una conversación parecía un interrogatorio, al fin al cabo era la primera persona europea con experiencia en Shanghai que conocíamos. Es curioso, porque también iba un grupo de españoles en el avión, pero no hicimos migas con ellos.

Tras esas 10 horas y unos 10.000 Km recorridos llegamos a Shanghai. La primera toma de contacto con la cultura fue en el taxi, el conductor tenía la uña del dedo meñique del tamaño de Wisconsin. Parece ser que es un símbolo de superioridad para ellos porque tienen un trabajo que no requiere la utilización de las manos, como podría ser el trabajo en el campo. La segunda experiencia no se hizo esperar, la conducción, no respetan nada, pitan por todo y adelantan sin miedo tanto por izquierda como por derecha, en realidad el único motivo por el que no hemos tenido un accidente todavía es porque no van rápido, en autopista no van ni a 100 Km/h, aunque eso no quita que en ciertos momentos lo pases un poco mal.

Una media hora después de coger el taxi llegamos a la puerta de la universidad. Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que en realidad los taxistas nos estafaron un poco, porque antes de subir al les preguntamos que cuanto costaba y ahí nos la jugaron, pero bueno, errores de principiante.

Cuando llegamos a la universidad no teníamos muy claro donde ir, la única especificación que teníamos era que el dormitorio era el edificio más alto del campus. Pedimos ayuda a la primera persona que vimos con pinta de hablar inglés y muy amablemente nos llevó hasta el edificio de la oficina internacional a pesar de que estaba totalmente en la dirección opuesta a la que él se dirigía. Allí en un inglés muy básico, nos entendimos con una chica que nos mostró una lista en la que encontramos nuestros nombres, eso por lo menos era buena señal. El siguiente paso fue ir a la residencia y ver por fin donde íbamos a vivir durante los siguientes seis meses.

Finalmente llegamos y descubrimos la habitación, la primera impresión no fue muy agradable, una habitación pequeña con un baño muy pequeño que cuando te duchas mojas todo. Para mi la comparación era inevitable, yo había estado en la residencia que tenía mi hermano en Finlandia y su habitación era el doble o más que ésta, pero bueno, poco a poco le vas dando tu estilo, compras sabanas con colorido que la alegren un poco y no como las que estaban de un color amarillo feísimo. El caso es que por fin estábamos en China instalados.

Tras dejar todo más o menos organizado lo primero que hicimos fue ir a buscar donde se contrataba internet. Aunque no lo encontramos, por lo menos nos sirvió para dar una vuelta por el campus y conocerlo, encontramos un par de tiendas de ultramarinos dentro del campus pero no identificamos nada familiar. El olor a la comida de los puestos por dentro de la universidad es muy fuerte y todo huele igual, le ponen muchas especias y picante a la comida. La verdad es que la primera semana fue la más dura, no sabes donde comer, que pedir, y normalmente acabas pidiendo algo que no te gusta. Mi estado de ánimo iba fluctuando según lo que comiera, si comía algo que estaba bueno (normalmente europeo) entonces estaba contento, pero si comía chino era totalmente lo contrario. Poco a poco fuimos descubriendo algunos sitios para comer donde si que se comía bien, y aunque no son para ir todos los días, sí que se puede ir alternando.

Aparte de la comida, otro aspecto que hizo la primera semana especialmente cuesta arriba fue la falta de internet, tardamos más de una semana en tener internet en la habitación. Si estás en la otra punta del mundo, con una cultura totalmente diferente, al principio solo piensas en contactar con tu gente. Conseguimos un par de veces conectarnos a internet en la biblioteca o si encontrábamos alguna wifi, pero hay muchas paginas bloqueadas por el gobierno, Facebook, Twitter e incluso el propio WordPress donde estoy escribiendo están bloqueadas y no se puede acceder, así que las conexiones a internet no eran muy sociales que digamos. La primera vez que pude llamar a casa fue usando la wifi de la Apple Store en Pudong.

El primer día lo pasamos en la universidad organizando la habitación y descansado, pero el segundo día ya nos aventuramos a ir al centro de la ciudad a ver lo que todos habíamos visto tanto por internet, el skyline de Shanghai, al salir de la boca del metro nos vimos completamente rodeados por edificios enormes. Esa visita nos hizo darnos cuenta realmente de donde estábamos. Pero tengo que decir que existen dos Shanghais, uno el occidental, donde no estas rodeado de puestos de comida y las motos no pasan por tu lado como locas y otro el chino, pero cuando digo chino, digo muy chino, zonas de la ciudad muy sucias, malos olores, chinos y chinas escupiendo por las calles, etc.

Al fin y al cabo la gente europea no se adapta del todo a la cultura, es como hacen ellos en las grandes ciudades creando China Town, esto no es exactamente lo mismo, no se puede decir que se crea una zona europea donde todo lo que ves son europeos, pero si que la zona es distinta y si no fuera por lo carteles en chino podrías pensar que estás en cualquier ciudad europea.

Uno de los puntos buenos de China es que el transporte y la comida china es muy barata, a pesar de que según nos han comentado la vida ha subido mucho en los últimos 5 años. Pero si quieres comer comida europea, entonces el precio es como en España o incluso un poco más en caro según que cosas.

Añado unas fotitos de lo que he ido comentado, se que esta entrada la podía haber organizado mejor, pero no tengo mucho tiempo ahora mismo.

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